Aprobación de las Leyes del Poder Popular

La República Bolivariana de Venezuela hace más de una década inicio un proceso de refundación y transformación sociopolítica del país, con la cual se pretende pasar de un Estado Capitalista a un Estado Socialista de Justicia y equidad. Para llevar adelante dicha tarea, teniendo como máxima la democracia participativa y protagónica, se ha impulsado la construcción del Poder Popular como un mecanismo que permitirá desmontar el viejo y desgastado estado burgués por un estado eminentemente popular. Antecedentes de las Leyes del Poder Popular La aprobación de un nuevo texto constitucional en el año 1999, dio pie para la transformación de todo el estado burgués; pero no fue sino hasta el año 2005 cuando se iniciaron algunas organizaciones comunitarias: mesas técnicas de agua, misión Robinson, Misión Ribas, Misión Barrio Adentro; todas ellas como formas alternas de organización del pueblo para satisfacer sus necesidades básicas y alcanzar la suprema felicidad social. En ese mismo orden de ideas se iniciaron un conjunto de leyes como la Ley de de Consejos Locales de Planificación Publica, Ley de de Consejos Estadales de Planificación Publica, ley de Consejos Comunales, Ley para la Liquidación del FIDES, todas ellas con la finalidad de promover, apoyar, desarrollar y consolidar las diversas formas organizativas y de autogobierno del pueblo. Igualmente, vale señalar que para el año 2007 el Ejecutivo Nacional decidió anexar al nombre de cada ministerio la frase “Poder Popular”; como una forma de reafirmar su intención de desmantelar el Estado Burgués, sin embargo los procesos de transformación a lo interno de dichos ministerios no ha sido del todo satisfactorio; en muchos casos dicha coletilla sólo es un adorno. Actualidad del Poder Popular Es así como cinco años después con mayor maduración sobre el camino a recorrer para la materialización del Estado Comunal la Asamblea Nacional, desde el año 2009, inicio un plan de parlamentarismo de calle que permitió a finales de 2010 la aprobación de un conjunto de instrumentos legales; denominadas Leyes del Poder Popular, las cuales sientan las bases jurídicas para consolidar el modelo democrático de participación social y promueve el desarrollo de las organizaciones sociales. Las normas que integran el bloque del Poder Popular para afianzar las bases del Estado Comunal son: la Ley Orgánica del Poder Popular, la Ley Orgánica de Planificación Pública, la Ley Orgánica de las Comunas, la ley Orgánica de Contraloría Social y la Ley Orgánica para el Fomento y Desarrollo del Sistema Económico Comunal. Lo primero a resaltar es el carácter orgánico de todas estas leyes, lo cual fue ratificado y aprobado por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia; lo que significa que las mismas serán complementadas por otras leyes especiales en las materias. Detalle de cada uno de los instrumentos legales La Ley Orgánica del Poder Popular tiene por finalidad desarrollar y consolidar la organización del pueblo, generando condiciones a través de los diversos medios de participación y organización establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), además de las iniciativas que surjan de la iniciativa popular. En medio de la discusión de esta ley, el diputado Manuel Briceño en apoyo a la misma manifestó “esta ley afianza la transferencia de competencias a las comunidades para la efectiva participación del pueblo en la gestión y la efectiva participación del pueblo en la gestión pública y el fortalecimiento de la democracia participativa y protagónica”. Por su parte, el diputado Ismael García en rechazo a la ley indicó “esta ley viola la CRBV, ya que introduce términos como contraloría social, economía comunal, instancias del poder popular, sistema económico comunal, socialismo y autogobierno comunal”. En cuanto a la Ley Orgánica de Planificación Pública y Popular, esta normativa facilita la incorporación al sistema de planificación pública a las instancias de carácter ciudadano, como los consejos comunales y las comunas, junto a los organismos gubernamentales. Sobre este particular al momento de la discusión, el diputado Ulises Daal dijo “esta lay permitirá el logro de los objetivos estratégicos del desarrollo económico y social de la Nación”. En contraposición el diputado Juan Molina acotó “esta ley es anticonstitucional ya que preveé la conformación del parlamento comunal como una máxima instancia legislativa de planificación, coordinación y toma de decisiones de las comunas”. En relación a la Ley Orgánica de las Comunas que tiene como finalidad la conformación de las comunas como entidad local donde los ciudadanos y ciudadanas en el ejercicio del poder popular, ejercen el pleno derecho de la soberanía y desarrollan la participación protagónica mediante formas de autogobierno para la edificación del estado comunal. En tal sentido, el diputado Rafael Delgado señaló “esta ley es una necesidad del pueblo, ya que desde hace varios años las comunidades se han organizado en estas formas de organización comunal”. Por su parte, la diputada Pastora Medina indicó “esta ley plantea eliminar la actual división político territorial de los municipios y sustituirlos por comunas que son instancias dominadas por el Ejecutivo Nacional”. Sobre la Ley Orgánica de Contraloría Social, ley que establece las normas, mecanismos y condiciones para la promoción, desarrollo y consolidación de la contraloría social como medio de participación y de corresponsabilidad de los ciudadanos mediante el ejercicio compartido entre el Poder Público y el Poder Popular. En referencia a ello, el diputado Darío Vivas señaló “esta ley sólo establece competencias de control al poder popular para velar por el buen manejo de la administración pública; por lo que no entiende porque los diputados opositores se oponen a la ley”. En respuesta a él, el diputado Ismael García reconoció que es positivo fortalecer el control ciudadano pero no está de acuerdo con el contexto ideológico en que se plantea; igualmente el diputado Molina advirtió “es riesgoso que se incluya dentro del objeto del control a todas las actividades privadas que afecten el bienestar público”. Por último, la Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal permitirá a las organizaciones comunitarias su pleno desenvolvimiento en lo económico, en los sistemas de intercambio que permitan su participación en el progreso continuo de los mecanismos socioproductivos del país. El diputado Daal exclamó “esta ley es la base fundamental para la conformación de un sistema de relaciones de producción en el marco del modelo económico socialista que privilegie la visión colectiva y la organización comunal”. En contrapeso la diputada Medina señaló “esta ley es un retroceso para el país porque establece un sistema de intercambio mercantil basado en el trueque o el uso de monedas alternativas”. En síntesis, las leyes del poder popular son mecanismos jurídicos que permitirán fortalecer la construcción de un estado comunal en el cual las tomas de decisiones se tomen desde abajo –en la esencia del pueblo- y que las instancias de poder público se de cumplimiento a estas órdenes y decisiones que indique el pueblo. Igualmente, estas leyes vienen a llenar un vacío y satisfacer una exigencia de las organizaciones sociales venía haciendo desde hace años. En tal sentido, está en la inmensa mayoría del pueblo el apropiarse de estos instrumentos legales e impulsar la modificación de la pirámide del poder; donde ahora la base [los de abajo] de la pirámide sea quien direccione hacia dónde va el país; y los de arriba deben obedecer estas directrices.

Revolución Universitaria ¿Cuándo se hará? ¿Quiénes la harán?

En días pasados, en ocasión de una actividad gubernamental, oía entre jodiendo, broma y en serio; que un dirigente estudiantil le decía a los directivos de su universidad -nuestra universidad- que en dicha universidad para tu ser profesor había que ser contrario al proceso revolucionario ¡Esta comprobado que tiene más posibilidades de ser profesor universitario aquel que menos merito en defensa de la revolución ha hecho, a aquel que ha dejado su vida, familia, intereses personales por el bien colectivo! Hay una máxima que la dijo un filosofo -en algún tiempo y en algún lugar; “a igual trabajo igual remuneración”; pues yo diría hoy en nuestros tiempos “a igual compromiso igual oportunidad”. Mucho hemos discutidos, y siempre caemos -o caigo- en lo mismo; si fueran ellos los que tuvieran el poder nosotros no tuviéramos ni un ápice de chance. Y para los incautos o pendejos que no me crean, váyanse a la historia y se encontraran con un ferrocarril de hechos que afirman mi postura. José Martí ilustro esto maravillosamente, por medio de unos de sus documentos más brillante, diciendo “el hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras ésta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere su susceptibilidad o le perjudica su interés”. Esto ilustra de mejor manera lo que quiero decir; ¿No esta bueno de seguir acatando y premiando a los privilegiados de siempre a la clase dominante? ¿Doscientos años de sumisión no son suficientes, o mejor dicho dos mil años de sumisión no son bastante? Sí la revolución bolivariana llego, no por la fuerza, sino por la paz y ha recobrado el respeto y la libertad del pueblo, entonces porque entregárselo así de fácil a los favorecidos de siempre. Lo más triste y lamentable es que hay que callar: primero para no herir susceptibilidades; segundo porque estos directivos si se han jodido por el proceso revolucionario y tercero porque sino te salen diciendo ven tú a hacerlo o tú crees que esto es fácil. Nadie dice que sea fácil, pero lo que uno no ve es avance hacia la construcción de algo nuevo, además no debe ser fácil porque todos sabemos como murió Bolívar, Sucre, Zamora, Cipriano Castro, Alí Primera, Fabricio Ojeda, y tantos otros. Ahora, vamos a permitir que la historia se repita, Bolívar tenia a Páez a su lado y Páez lo traiciono; vamos nosotros a creer que esta gente opuesta, a que el pueblo tenga el poder, -los favorecidos de siempre- no va a hacer en cuanto puedan lo mismo que Páez. Yo estoy plenamente convencido, que Páez hizo lo que hizo sin saber que termino entregándole el poder a la misma gente a quien él combatió junto con Bolívar sólo que ya era tarde para devolverse; y ya -traicionado la gesta libertaria- lo que le quedo fue subsistir él. ¿Cuál es nuestro papel el de bolívar o el de Páez? ¿Sobrevivir nosotros o sumarnos a la causa común de los pueblos? ¡Ojala no sea tarde y no nos pase o tengamos que hacer como Páez! La pregunta es ¿Cuándo se hará la revolución en nuestras universidades y a quien se la vamos a dejar que la hagan? Yo creo que somos nosotros los llamados a hacer los cambios, cambiar todo desde la concepción del profesor universitario, pasando por las formas de producción del conocimiento hasta la concepción del estudiante universitario. Pero el camino no es copiar modelos, alinearnos a la concepción retrograda y tradicional del profesor universitario; copiemos lo bueno y desechemos lo malo. Ya es hora de dejar a un lado el amiguismo y construyamos la universidad que mejor bien hace a la colectividad. Mejoremos la Academia, Impulsemos la Investigación y Profundicemos la Extensión. Allí esta la clave. No puedo dejar pasar esta oportunidad, para referirme a otro tema: El debate; este es o debe ser la principal actividad diaria nuestra, sumado a la controversia, la argumentación, la polémica, la demostración, el análisis y el razonamiento ¿Por qué escondernos detrás de alguna fachada o excusa para no dar el debate? ¿Cuál es el miedo de hablar francamente y que cada quien asuma la gloria o el fracaso, según sea el caso? O peor aún, ¿cuál es el miedo a debatir? Claro eso no es lo lamentable, lo lamentable es que esto suceda en espacios universitarios, entre universitarios; pues los principios universitarios justamente son: el debate, la reflexión y el análisis. Entonces por qué no poner en práctica dichos principios. Muchas veces hablamos de socialismo, pero no nos gusta socializar, conversar o debatir nuestras ideas con los colectivos; muchas veces queremos imponer nuestras ideas sin convérsalas, o por lo menos no debatir las que se sabe los demás no estarán de acuerdo. ¿Cuál es el doble discurso? ¿Somos un equipo o no somos? ¿O somos equipos sólo cuando me interesa y en los aspectos que me interesan? ¡Eh allí, la gran disyuntiva! Comentaba en estos días el profesor Héctor Soto, “hay temas que nos desunen, que nos hacen pelearnos entre hermanos, entre camaradas, entre bolivarianos, entre chavistas… Uno de esos temas es la crítica”. No nos gusta criticarnos, no nos gusta criticar; pero se nos olvida que esa es la base para que esta vaina camine bien, para corregir lo que esta malo y mejorar lo que estamos haciendo bien. Ah, pero es más fácil molestarse y arrecharse con quien nos critica; y a veces somos incapaces de autocriticarnos, porque como sabemos que lo estamos haciendo mal después vamos a terminar arrecho con nosotros mismo; lo cual seria un gran dilema. Mas sin embargo, tampoco se puede hacer como que no estuviera pasando nada; necesario es afrontar y resolver las situaciones, y para resolver hay que conocer y saber.

ACUERDO DE APRENDIZAJE "SISTEMA DE CONTROL" 2020-2

     UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL SIM Ó N RODRÍGUEZ                              N úcleo ZARAZA   ACTA DE AC...