En días pasados, en ocasión de una actividad gubernamental, oía entre jodiendo, broma y en serio; que un dirigente estudiantil le decía a los directivos de su universidad -nuestra universidad- que en dicha universidad para tu ser profesor había que ser contrario al proceso revolucionario ¡Esta comprobado que tiene más posibilidades de ser profesor universitario aquel que menos merito en defensa de la revolución ha hecho, a aquel que ha dejado su vida, familia, intereses personales por el bien colectivo! Hay una máxima que la dijo un filosofo -en algún tiempo y en algún lugar; “a igual trabajo igual remuneración”; pues yo diría hoy en nuestros tiempos “a igual compromiso igual oportunidad”.
Mucho hemos discutidos, y siempre caemos -o caigo- en lo mismo; si fueran ellos los que tuvieran el poder nosotros no tuviéramos ni un ápice de chance. Y para los incautos o pendejos que no me crean, váyanse a la historia y se encontraran con un ferrocarril de hechos que afirman mi postura. José Martí ilustro esto maravillosamente, por medio de unos de sus documentos más brillante, diciendo “el hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras ésta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere su susceptibilidad o le perjudica su interés”. Esto ilustra de mejor manera lo que quiero decir; ¿No esta bueno de seguir acatando y premiando a los privilegiados de siempre a la clase dominante? ¿Doscientos años de sumisión no son suficientes, o mejor dicho dos mil años de sumisión no son bastante? Sí la revolución bolivariana llego, no por la fuerza, sino por la paz y ha recobrado el respeto y la libertad del pueblo, entonces porque entregárselo así de fácil a los favorecidos de siempre.
Lo más triste y lamentable es que hay que callar: primero para no herir susceptibilidades; segundo porque estos directivos si se han jodido por el proceso revolucionario y tercero porque sino te salen diciendo ven tú a hacerlo o tú crees que esto es fácil. Nadie dice que sea fácil, pero lo que uno no ve es avance hacia la construcción de algo nuevo, además no debe ser fácil porque todos sabemos como murió Bolívar, Sucre, Zamora, Cipriano Castro, Alí Primera, Fabricio Ojeda, y tantos otros. Ahora, vamos a permitir que la historia se repita, Bolívar tenia a Páez a su lado y Páez lo traiciono; vamos nosotros a creer que esta gente opuesta, a que el pueblo tenga el poder, -los favorecidos de siempre- no va a hacer en cuanto puedan lo mismo que Páez.
Yo estoy plenamente convencido, que Páez hizo lo que hizo sin saber que termino entregándole el poder a la misma gente a quien él combatió junto con Bolívar sólo que ya era tarde para devolverse; y ya -traicionado la gesta libertaria- lo que le quedo fue subsistir él. ¿Cuál es nuestro papel el de bolívar o el de Páez? ¿Sobrevivir nosotros o sumarnos a la causa común de los pueblos? ¡Ojala no sea tarde y no nos pase o tengamos que hacer como Páez!
La pregunta es ¿Cuándo se hará la revolución en nuestras universidades y a quien se la vamos a dejar que la hagan? Yo creo que somos nosotros los llamados a hacer los cambios, cambiar todo desde la concepción del profesor universitario, pasando por las formas de producción del conocimiento hasta la concepción del estudiante universitario. Pero el camino no es copiar modelos, alinearnos a la concepción retrograda y tradicional del profesor universitario; copiemos lo bueno y desechemos lo malo. Ya es hora de dejar a un lado el amiguismo y construyamos la universidad que mejor bien hace a la colectividad. Mejoremos la Academia, Impulsemos la Investigación y Profundicemos la Extensión. Allí esta la clave.
No puedo dejar pasar esta oportunidad, para referirme a otro tema: El debate; este es o debe ser la principal actividad diaria nuestra, sumado a la controversia, la argumentación, la polémica, la demostración, el análisis y el razonamiento ¿Por qué escondernos detrás de alguna fachada o excusa para no dar el debate? ¿Cuál es el miedo de hablar francamente y que cada quien asuma la gloria o el fracaso, según sea el caso? O peor aún, ¿cuál es el miedo a debatir? Claro eso no es lo lamentable, lo lamentable es que esto suceda en espacios universitarios, entre universitarios; pues los principios universitarios justamente son: el debate, la reflexión y el análisis.
Entonces por qué no poner en práctica dichos principios. Muchas veces hablamos de socialismo, pero no nos gusta socializar, conversar o debatir nuestras ideas con los colectivos; muchas veces queremos imponer nuestras ideas sin convérsalas, o por lo menos no debatir las que se sabe los demás no estarán de acuerdo. ¿Cuál es el doble discurso? ¿Somos un equipo o no somos? ¿O somos equipos sólo cuando me interesa y en los aspectos que me interesan? ¡Eh allí, la gran disyuntiva!
Comentaba en estos días el profesor Héctor Soto, “hay temas que nos desunen, que nos hacen pelearnos entre hermanos, entre camaradas, entre bolivarianos, entre chavistas… Uno de esos temas es la crítica”.
No nos gusta criticarnos, no nos gusta criticar; pero se nos olvida que esa es la base para que esta vaina camine bien, para corregir lo que esta malo y mejorar lo que estamos haciendo bien. Ah, pero es más fácil molestarse y arrecharse con quien nos critica; y a veces somos incapaces de autocriticarnos, porque como sabemos que lo estamos haciendo mal después vamos a terminar arrecho con nosotros mismo; lo cual seria un gran dilema. Mas sin embargo, tampoco se puede hacer como que no estuviera pasando nada; necesario es afrontar y resolver las situaciones, y para resolver hay que conocer y saber.
Revolución Universitaria ¿Cuándo se hará? ¿Quiénes la harán?
En días pasados, en ocasión de una actividad gubernamental, oía entre jodiendo, broma y en serio; que un dirigente estudiantil le decía a los directivos de su universidad -nuestra universidad- que en dicha universidad para tu ser profesor había que ser contrario al proceso revolucionario ¡Esta comprobado que tiene más posibilidades de ser profesor universitario aquel que menos merito en defensa de la revolución ha hecho, a aquel que ha dejado su vida, familia, intereses personales por el bien colectivo! Hay una máxima que la dijo un filosofo -en algún tiempo y en algún lugar; “a igual trabajo igual remuneración”; pues yo diría hoy en nuestros tiempos “a igual compromiso igual oportunidad”.
Mucho hemos discutidos, y siempre caemos -o caigo- en lo mismo; si fueran ellos los que tuvieran el poder nosotros no tuviéramos ni un ápice de chance. Y para los incautos o pendejos que no me crean, váyanse a la historia y se encontraran con un ferrocarril de hechos que afirman mi postura. José Martí ilustro esto maravillosamente, por medio de unos de sus documentos más brillante, diciendo “el hombre natural es bueno, y acata y premia la inteligencia superior, mientras ésta no se vale de su sumisión para dañarle, o le ofende prescindiendo de él, que es cosa que no perdona el hombre natural, dispuesto a recobrar por la fuerza el respeto de quien le hiere su susceptibilidad o le perjudica su interés”. Esto ilustra de mejor manera lo que quiero decir; ¿No esta bueno de seguir acatando y premiando a los privilegiados de siempre a la clase dominante? ¿Doscientos años de sumisión no son suficientes, o mejor dicho dos mil años de sumisión no son bastante? Sí la revolución bolivariana llego, no por la fuerza, sino por la paz y ha recobrado el respeto y la libertad del pueblo, entonces porque entregárselo así de fácil a los favorecidos de siempre.
Lo más triste y lamentable es que hay que callar: primero para no herir susceptibilidades; segundo porque estos directivos si se han jodido por el proceso revolucionario y tercero porque sino te salen diciendo ven tú a hacerlo o tú crees que esto es fácil. Nadie dice que sea fácil, pero lo que uno no ve es avance hacia la construcción de algo nuevo, además no debe ser fácil porque todos sabemos como murió Bolívar, Sucre, Zamora, Cipriano Castro, Alí Primera, Fabricio Ojeda, y tantos otros. Ahora, vamos a permitir que la historia se repita, Bolívar tenia a Páez a su lado y Páez lo traiciono; vamos nosotros a creer que esta gente opuesta, a que el pueblo tenga el poder, -los favorecidos de siempre- no va a hacer en cuanto puedan lo mismo que Páez.
Yo estoy plenamente convencido, que Páez hizo lo que hizo sin saber que termino entregándole el poder a la misma gente a quien él combatió junto con Bolívar sólo que ya era tarde para devolverse; y ya -traicionado la gesta libertaria- lo que le quedo fue subsistir él. ¿Cuál es nuestro papel el de bolívar o el de Páez? ¿Sobrevivir nosotros o sumarnos a la causa común de los pueblos? ¡Ojala no sea tarde y no nos pase o tengamos que hacer como Páez!
La pregunta es ¿Cuándo se hará la revolución en nuestras universidades y a quien se la vamos a dejar que la hagan? Yo creo que somos nosotros los llamados a hacer los cambios, cambiar todo desde la concepción del profesor universitario, pasando por las formas de producción del conocimiento hasta la concepción del estudiante universitario. Pero el camino no es copiar modelos, alinearnos a la concepción retrograda y tradicional del profesor universitario; copiemos lo bueno y desechemos lo malo. Ya es hora de dejar a un lado el amiguismo y construyamos la universidad que mejor bien hace a la colectividad. Mejoremos la Academia, Impulsemos la Investigación y Profundicemos la Extensión. Allí esta la clave.
No puedo dejar pasar esta oportunidad, para referirme a otro tema: El debate; este es o debe ser la principal actividad diaria nuestra, sumado a la controversia, la argumentación, la polémica, la demostración, el análisis y el razonamiento ¿Por qué escondernos detrás de alguna fachada o excusa para no dar el debate? ¿Cuál es el miedo de hablar francamente y que cada quien asuma la gloria o el fracaso, según sea el caso? O peor aún, ¿cuál es el miedo a debatir? Claro eso no es lo lamentable, lo lamentable es que esto suceda en espacios universitarios, entre universitarios; pues los principios universitarios justamente son: el debate, la reflexión y el análisis.
Entonces por qué no poner en práctica dichos principios. Muchas veces hablamos de socialismo, pero no nos gusta socializar, conversar o debatir nuestras ideas con los colectivos; muchas veces queremos imponer nuestras ideas sin convérsalas, o por lo menos no debatir las que se sabe los demás no estarán de acuerdo. ¿Cuál es el doble discurso? ¿Somos un equipo o no somos? ¿O somos equipos sólo cuando me interesa y en los aspectos que me interesan? ¡Eh allí, la gran disyuntiva!
Comentaba en estos días el profesor Héctor Soto, “hay temas que nos desunen, que nos hacen pelearnos entre hermanos, entre camaradas, entre bolivarianos, entre chavistas… Uno de esos temas es la crítica”.
No nos gusta criticarnos, no nos gusta criticar; pero se nos olvida que esa es la base para que esta vaina camine bien, para corregir lo que esta malo y mejorar lo que estamos haciendo bien. Ah, pero es más fácil molestarse y arrecharse con quien nos critica; y a veces somos incapaces de autocriticarnos, porque como sabemos que lo estamos haciendo mal después vamos a terminar arrecho con nosotros mismo; lo cual seria un gran dilema. Mas sin embargo, tampoco se puede hacer como que no estuviera pasando nada; necesario es afrontar y resolver las situaciones, y para resolver hay que conocer y saber.
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